¡Qué delicia el verano! Con el buen tiempo nos apetece mucho más disfrutar del aire libre y pasar más tiempo con los amigos y la familia. Será por eso que con la llegada del buen tiempo buscamos la mínima oportunidad para pasar el día fuera y organizar ¡una barbacoa!

En este ambiente tan festivo, en el que a menudo nos relajamos en exceso, podemos no tener en cuenta algunas precauciones que deberíamos tomar, para que estos ratos de ocio que pasamos no tengan consecuencias nefastas al día siguiente.

Así que vamos a comentar algunos consejos sencillos para disfrutar de nuestra barbacoa sin tener que preocuparnos por las consecuencias:

  • Limpiar la parrilla: es posible que no hayamos hecho una barbacoa desde hace tiempo y haya restos adheridos (desde vaya usted a saber cuándo), así que fuego, estropajo y aclarar profundamente hasta que no quede ningún resto, tanto orgánico como de producto de limpieza (detergente, lana de acero). También es posible que estrenemos barbacoa porque hemos visto en el supermercado que están de oferta y se nos ha antojado una.  En ese caso deberemos seguir las instrucciones del fabricante antes de su primer uso.
  • Respetar la cadena del frío: minimizar el tiempo que los alimentos no están a temperatura controlada.
  • Utilizar neveras portátiles (¡mucho ojo! si vamos a emplear hielo en la nevera para refrigerar los alimentos, ya que el agua puede ser un vehículo de contaminación a los alimentos).
  • Evitar poner los alimentos al sol (y también nosotros mucho rato o acabaremos deshidratados y mareados) y protegerlos adecuadamente (insectos, trozos de leña, carbón, etc.).
  • Evitar salsas con huevo fresco (todos tenemos un cuñado que dice: “yo preparo la salsa”; el problema es que lo hace mucho antes de que vayamos a comer y además la mantiene a temperatura ambiente, de forma que pueden crecer patógenos como Salmonella, uno de los mayores responsables de toxiinfecciones alimentarias) Así que lo mejor es no complicarse la vida y mandar al cuñado a comprar un bote al supermercado.
  • Evitar contaminaciones cruzadas entre alimentos cocinados y alimentos crudos: especialmente con las carnes como la de pollo, ya que puede contener patógenos como Campylobacter que con muy baja dosis infectiva ya puede producir efectos muy negativos. Si vamos a preparar alimentos como ensaladas debemos evitar hacerlo en el mismo lugar que se manipulan las carnes u otros productos que puedan contaminar el alimento, y no utilizar los mismos utensilios (cuchillos, tablas de corte, etc.) Si además higienizamos (lavando abundantemente y desinfectando) debidamente las frutas y verduras que se consumirán en crudo mejor que mejor.
  • Cocinar debidamente los alimentos, asegurando que se cocinan plenamente (especialmente carnes que puedan quedar crudas en su interior como hamburguesas) y evitar churruscarlas.
  • Lavarse de forma regular las manos con jabón, tantas veces como sea necesario.
  • Evitar abusar de bebidas alcohólicas, ya que el alcohol produce deshidratación, y nos produce pérdida de atención, pudiendo cometer así alguna imprudencia o despiste (no dejar al cuñado que lleva bebiendo desde primera hora de la mañana encargado de la vigilancia de los niños en la piscina)

De momento con estos consejos creemos que ya podéis disfrutar de un día de barbacoa con vuestros amigos y familiares. Utilizad siempre el sentido común y evitad riesgos innecesarios, que una tontería no os arruine la diversión. ¡Feliz barbacoa!